martes, 12 de mayo de 2026

A bit of freaky things...Padmé Amidala y los prerrafaelitas: cuando Star Wars se convierte en pintura

Hay escenas de cine que trascienden la narración y se convierten en imágenes para ser contempladas. Una de ellas es, sin duda, el funeral de Padmé Amidala al final de Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith. Es una secuencia breve, silenciosa y profundamente triste, pero también de una belleza visual tan calculada que resulta difícil no pensar en la pintura del siglo XIX.

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La composición del cuerpo de Padmé, la luz suave, las flores, los tonos azulados y la quietud casi irreal de la escena recuerdan muchísimo a la estética prerrafaelita. Este movimiento artístico, surgido en Inglaterra en 1848 de la mano de artistas como John Everett Millais y Dante Gabriel Rossetti, se caracterizó por el detallismo minucioso, los colores intensos, el simbolismo y la representación de mujeres idealizadas, muchas veces ligadas a historias trágicas.

La comparación más evidente aparece con Ophelia de Millais En esta obra, inspirada en Shakespeare, la protagonista flota rodeada de flores en una escena donde la muerte se transforma en una imagen de serena belleza. Algo muy parecido sucede con Padmé: no vemos una muerte violenta, sino una figura suspendida en una especie de calma solemne, casi como si estuviera dormida.

John Everett Millais, Public domain, via Wikimedia Commons 

 También el vestido azul que lleva refuerza esta conexión. En muchas obras prerrafaelitas, el azul simboliza pureza, espiritualidad y trascendencia, como sucede con Proserpina sosteniendo una granada de Rosetti. Padmé aparece así situada entre lo terrenal y lo simbólico, convertida en una figura casi mística.

                                                                             Dante Gabriel Rossetti, Public domain, via Wikimedia Commons

        Otro detalle importante es el colgante que sostiene entre las manos, regalo de Anakin. Como ocurre en tantas pinturas prerrafaelitas, los pequeños objetos funcionan como símbolos capaces de condensar toda una historia emocional. Ese colgante resume su pasado, su amor y su tragedia.

        Además, Padmé encaja perfectamente en la tradición de las heroínas trágicas representadas por obras como The Lady of Shalott de Waterhouse (pero aquí permitidme que me guarde la imagen para comparar con Eowin, la gran Eowin, de EL Señor de los Anillos): mujeres bellas, melancólicas y marcadas por un destino inevitable.

        Quizá George Lucas no buscó una referencia directa, pero el resultado dialoga claramente con esa tradición visual. Durante unos minutos, Star Wars abandona la estética de la ciencia ficción para acercarse a la sensibilidad romántica del siglo XIX. Padmé no muere como un personaje galáctico. Muere como una auténtica heroína prerrafaelita: una Ofelia en una galaxia muy, muy lejana.

Bang Chan, Giorgio de Chirico y el Coliseo Cuadrado: cuando la arquitectura se convierte en imagen

Hola a todos,

Buscando referencias para clase, te encuentras con cosas que no esperabas analizar y acaban siendo perfectas. Eso me pasó con el videoclip de “FENDI” de Bang Chan, líder de Stray Kids. Sé que el vídeo promocional se publicó hace ya un tiempo, pero, cuando llegas a la explicación de las Vanguardias pues... es el momento de hablar de esta maravilla de vídeo. Y es que no es solo una canción ni un videoclip de moda: es casi un ejercicio de historia del arte sin pretenderlo. Y todo gracias al lugar en el que está rodado: el Palacio de la Civilización Italiana.

Un edificio que no es solo un fondo

Lo primero que llama la atención es el edificio, el Palacio de la Civilización Italiana, conocido como el Coliseo Cuadrado, fue diseñado en 1938 por tres arquitectos italianos: Giovanni Guerrini, Ernesto La Padula y Mario Romano, convirtiéndose en un ejemplo del racionalismo italiano y la arquitectura fascista con diseño neoclásico, que representa la romanità, una filosofía que abarca el pasado, el presente y el futuro, todo en uno.

El edificio es completamente blanco, lleno de arcos perfectamente alineados, casi como si fuera un patrón repetido, que resulta hasta hipnótico. Ese orden tan extremo no es casual. Es arquitectura racionalista, donde todo se basa en la repetición, la simetría y la idea de control. No hay decoración innecesaria, solo estructura, desparecen los elementos superfluos (aunque veamos la inscripción y las esculturas clásicas en el primer nivel. Y claro, cuando colocas a alguien (y más alguien como Bang Chan) delante de algo así… pasan cosas.

La figura de Bang Chan, dinámica, sutil, pero poderosa, se recorta sobre una arquitectura de arcos repetidos que generan un marco casi cinematográfico, creando un contraste entre la arquitectura blanca y racional, y la fluidez de los movimientos del artista. De hecho, pese a la monumentalidad de la arquitectura, Bang Chan convive con ella al mismo nivel.

    Cuando vemos este espacio, tan potente, tan limpio, casi irreal, tanto que no parece un lugar cotidiano, resulta casi imposible no pensar en Giorgio de Chirico con sus plazas vacías, sombras alargadas y edificios monumentales, rectos, de arcos repetitivos. Una pintura metafísica que transmite silencio, calma, a veces inquietud, extrañeza o irrealidad. En el vídeo la repetición de arcos y las sombras generadas que vemos en ese paseo elegante de nuestro líder de Stray Kids, habrían hecho las delicias de nuestro pintor metafísico.

    En la parte baja del edificio hay esculturas clásicas. Son figuras humanas perfectas: proporciones ideales, postura firme, sin expresión. Son el típico cuerpo clásico: no representan a una persona concreta, sino una idea. Estas esculturas están completamente quietas, congeladas. Son casi intocables, como si no pertenecieran al presente. Y entonces aparece Bang Chan en ese mismo espacio. Y el contraste es inmediato. Por un lado, tienes cuerpos perfectos pero inmóviles. Por otro, un cuerpo real, que se mueve, que expresa, que ocupa el espacio. Es como si el videoclip estuviera actualizando el ideal clásico. Ya no se trata de perfección, sino de presencia. Bang Chan activa el espacio.

  

    Hoy, el edificio es la sede de Fendi, y eso también cambia cómo lo vemos. Lo que antes era un símbolo político ahora es un símbolo de lujo. La arquitectura sigue siendo la misma, pero el significado cambia. Y el videoclip juega con eso: mezcla pasado, moda y cultura visual actual sin que chirríe. El Palacio de la Civilización Italiana deja de ser un edificio y se convierte en imagen. Y Bang Chan no está ahí solo para cantar. Está ahí para darle sentido a todo.